
Nacido en Barcelona y residente en Premià de Mar, soy programador informático de profesión, aunque mi verdadera vocación siempre ha estado ligada al arte. La pintura y la escritura me han acompañado desde la infancia y han constituido, de una forma u otra, una parte esencial de mi vida.
Mi formación artística se ha desarrollado principalmente de manera autodidacta y se ha complementado con el aprendizaje junto a diversos profesionales de la pintura, entre los que cabe destacar al pintor premianenc Pol Peirò.
El propósito de mi pintura es sencillo: transmitir belleza. Pero busco esa belleza allí donde quizá no siempre esperamos encontrarla: en una habitación silenciosa, en una figura absorta en sus pensamientos, en la luz que entra por una ventana o en un espacio que parece guardar una historia ¿No puede existir belleza en un salón vacío? ¿No puede una persona sola, inmersa en sus pensamientos, despertar más preguntas que el más concurrido de los lugares? Un salón vacío puede sugerir una ausencia; una persona sola, una espera; un objeto cotidiano, un recuerdo.
A lo largo de mi trayectoria he trabajado diferentes técnicas, como la acuarela, el pastel y el carboncillo. Sin embargo, es en el óleo donde finalmente he encontrado el medio que mejor me permite construir las atmósferas que busco para expresar ese mundo de historias y emociones.